lunes, 21 de marzo de 2022

Las frutas y las verduras se relacionan directamente con la esperanza de vida

 ¿Sabes cuántos años de vida puedes ganar si incorporas frutas y verduras en tu dieta?

Según un estudio, las personas que no consumían nunca fruta ni verdura, vivieron tres años menos y tuvieron una tasa de mortalidad mayor en un 53%


Las frutas y verduras son elementales en la dieta

 

Las frutas y verduras son alimentos muy beneficiosos que debemos añadir en nuestra dieta diaria. Según la dieta mediterránea, es recomendable comer cinco piezas de frutas y/o verduras al día. Estos alimentos contienen nutrientes esenciales para el organismo y son una fuente de fibra, vitaminas, minerales, agua y sustancias antioxidantes, además de contener pocas calorías y poco colesterol. Además, favorecen a la salud cardiovascular, ayudan a depurar el organismo y también contribuyen a prevenir algunas enfermedades, como un resfriado.

Estos beneficios están de sobras comprobados, pero a ellos también se le tiene que añadir uno más: puede llegar a alargar la vida tres años. Esta es la conclusión a la que llegó un estudio realizado por científicos del Instituto Karolinska de Estocolmo. 

Tres años más de vida


Para este estudio, el centro contó con la participación de más de  71.000 ciudadanos suecos, a las que se le hizo un seguimiento durante trece años. Los participantes eran hombres y mujeres de entre 45 y 83 años de edad, y durante todo el tiempo que duró el estudio, murieron 11.439 personas.

Los resultados que obtuvieron fueron que las personas que no consumían nunca ni fruta ni verdura, vivieron tres años menos y tuvieron una tasa de mortalidad mayor en un 53%, en comparación a aquellas personas que ingerán cinco piezas de frutas y/o verduras al día. 

En cuanto a las personas que solo consumían una pieza de fruta, consiguieron vivir 19 meses más que aquellos que no comían ninguna a diario. Y en referencia a las verduras, aquellos participantes que consumieron 3 verduras al día consiguieron vivir 32 meses más que los que nunca comían verdura. 

Por lo tanto, la incidencia del consumo de frutas y verduras en la salud y en la longevidad es clara después de comprobar los datos de este estudio.

Relación de la fruta y verdura con el estrés


Pero la ingesta de frutas y verduras no afecta tan solo en la longevidad, si no también en los niveles de estrés. Según una investigación de la Universidad Edith Cowan, en Australia, ingerir frutas y verduras a diario se asocia a un menor nivel de estrés. 

Este estudio contó con la participación de 8.600 australianos, con edades entre 25 y 91 años, que formaban parte del estudio Australian Diabetes, Obesity and Lifestyle del Baker Heart and Diabetes Institute.

Los resultados que obtuvo el estudio fueron que los participantes que comieron un mínimo de 470 gramos de fruta y verdura a diario, tenían un 10% menos de estrés que aquellos que consumían menos de 230 gramos. El estrés prolongado puede provocar la aparición de enfermedades mentales, como la ansiedad y la depresión. Estos datos coinciden con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que aconsejan que se ingiera 400 gramos de fruta y verdura al día.

Por lo tanto, las frutas y verduras son un elemento esencial en nuestra salud, ya que que permiten vivir más años y ayudan a vivirlos de una forma más feliz, ya que incide directamente en los niveles de estrés y, en consecuencia, en el bienestar de las personas.

FUENTE: https://www.mundodeportivo.com/vidae/nutricion/20220319/1001770245/vida-ganar-frutas-verduras-dieta-act-pau.html

lunes, 7 de marzo de 2022

Grasas saludables y beneficiosas

 

¿Existen grasas saludables? Estas son las que sí debes incluir en tu alimentación


¿Existen grasas saludables? Estas son las que sí debes incluir en tu alimentación

 

Las grasas, aunque no lo creamos, son una parte fundamental de la dieta. Sin embargo, existen algunas más saludables que otras, por lo que hay que conocerlas bien y saber cuáles debemos priorizar en nuestra alimentación.

Según explican desde Medline Plus, “es esencial comer algunas grasas, aunque también es dañino comer demasiadas”.

De este modo, optar con mayor frecuencia por grasas saludables de origen vegetal en lugar de grasas menos saludables de origen animal, puede ayudarnos a disminuir el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular o incluso otros problemas de salud mayores.

¿Por qué necesitamos comer grasas?

Las grasas nos proporcionan la energía que el cuerpo necesita para el día a día. Por ejemplo, si realizamos ejercicio físico, nuestro cuerpo va a utilizar las calorías a partir de los carbohidratos que consumimos. Sin embargo, pasados unos 20 minutos, el ejercicio necesitará parte de las calorías provenientes de la grasa para continuar.

Además, las grasas también son beneficiosas para mantener la piel y el cabello saludables, así como nos ayudan a absorber las vitaminas A, D, E y K, conocidas como vitaminas liposolubles.

Por otro lado, las grasas son favorables para llenar los adipocitos y aíslan nuestro cuerpo, ayudándolo a mantenerse caliente.

Según explican desde Medline Plus, las grasas que nuestro cuerpo obtiene a partir de la alimentación, nos brindan ácidos grasos esenciales, y se conocen así porque nuestro cuerpo no los puede producir por sí solo, ni tampoco puede funcionar correctamente sin ellos, pues los ácidos grasos esenciales son fundamentales para el desarrollo del cerebro, el control de la inflamación y la coagulación de la sangre.

Hoy en día existen muchos alimentos bajos en grasas, reducidos en grasas y sin grasas, que, por lo general, se comercializan como más saludables que aquellos que contienen grasa. Y eso no es cierto, pues lo cierto es que alguno sí lo son, pero otros no, ya que a este tipo de alimentos “bajos en” se le añaden otros ingredientes más perjudiciales para la salud

¿Qué tipos de grasas son beneficiosas?

El grupo general de grasas se conoce como grasas totales. Dentro de ellas encontramos las grasas saturadas, las grasas insaturadas (poliinsaturadas y monoinsaturadas) y las grasas trans.

Todas ellas no son iguales entre sí, pues debemos escogerlas sabiamente y saber distinguir entre las grasas buenas y malas.

Desde la American Cancer Society explican que las grasas no saturadas o insaturadas son las conocidas como grasas “buenas”. Existen dos categorías grandes de grasas buenas: grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.

Todas ellas se obtienen a través de alimentos como las verduras, los frutos secos, las semillas y el pescado, especialmente en el atún y el salmón. También se encuentran en los productos de soja, el aceite de oliva, el aceite de cacahuete, el aceite de canola o los aguacates.

¿De qué grasas debemos mantenernos alejados?

Por otro lado, los mismos expertos recalcan que debemos mantenernos alejados de otro tipo de grasas, que son, en este caso, las grasas saturadas.

Estas son grasas de tipo malo que se encuentran en la carne y en otros productos de origen animal, como la mantequilla o la manteca, el queso y la leche, salvo en la leche descremada.

Las grasas saturadas también se encuentran de forma líquida en los aceites de palma y de coco, los cuales se suelen usar en los productos de panadería disponibles en el supermercado.

Sin embargo, el peor tipo de grasas alimentarias son las trans, que se encuentran de forma natural en pequeñas cantidades en algunos productos de origen animal como la carne roja, el queso y la leche entera, aunque la mayoría de ellas se encuentran en los productos procesados, como son las bollerías, frituras, snacks no saludables o comida rápida.

Desde la Asociación Americana del Corazón explican que es indispensable reducir el consumo de grasas trans y hacer que las grasas saturadas no ocupen más del 5% o el 6% de las calorías totales diarias. 

FUENTE: https://www.mundodeportivo.com/vidae/nutricion/20220224/1001755351/existen-grasas-saludables-debes-incluir-alimentacion-act-pau.html


jueves, 3 de marzo de 2022

Conocer las mejores vitaminas para nuestra salud

 

Vitamina D3 o vitamina D2: ¿cuál es la diferencia y qué es mejor para la salud?


La primera tendría un impacto cuestionable en la salud humana; en cambio, la vitamina D3 podría ayudar a equilibrar el sistema inmunitario


Vitamina D2 o vitamina D3: ¿en qué se diferencian y cuál es mejor para la salud?

La vitamina D es un nutriente necesario para la salud, porque ayuda al cuerpo a absorber el calcio, una de las principales sustancias necesarias para tener huesos fuertes. Es decir, para prevenir la osteoporosis, una enfermedad que hace que los huesos se vuelvan más frágiles y débiles.

Ahora, una nueva investigación ha encontrado diferencias significativas entre los dos tipos esta vitamina. Según los hallazgos, recogidos por Europa Press, la vitamina D2 tendría un impacto cuestionable en la salud humana, pero en cambio la vitamina D3 podría equilibrar el sistema inmunitario de las personas y ayudar a reforzar las defensas contra infecciones víricas como la covid.

Proteger el sistema inmunitario

En el estudio, publicado en la revista Frontiers in Immunology, los investigadores estudiaron el impacto de los suplementos de vitamina D -D2 y D3- tomados diariamente durante un periodo de 12 semanas en la actividad de los genes en la sangre de las personas.

En contra de la opinión generalizada, el equipo de investigación descubrió que ambos tipos de vitamina D no tenían el mismo efecto. Encontraron pruebas de que la vitamina D3 tenía un efecto modificador del sistema inmunitario que podía fortalecer el organismo contra las enfermedades víricas y bacterianas.

A juicio del autor principal del estudio, el profesor Colin Smith, la investigación "ha demostrado que la vitamina D3 parece estimular el sistema de señalización del interferón de tipo I en el organismo, una parte clave del sistema inmunitario que proporciona una primera línea de defensa contra las bacterias y los virus. Así, un estado saludable de vitamina D3 puede ayudar a evitar que los virus y las bacterias se afiancen en el organismo”.

La importancia de la vitamina D3

"Nuestro estudio sugiere que es importante que las personas tomen un suplemento de vitamina D3, o alimentos adecuadamente enriquecidos, especialmente en los meses de invierno", explica.

Aunque algunos alimentos están enriquecidos con vitamina D, como algunos cereales de desayuno, yogures y pan, pocos contienen esta vitamina de forma natural. La vitamina D3 se produce de forma natural en la piel por la exposición a la luz solar o a la luz ultravioleta artificial UVB, mientras que algunas plantas y hongos producen vitamina D2.

“Aunque han comprobado que la vitamina D2 y la vitamina D3 no tienen el mismo efecto sobre la actividad de los genes en los seres humanos, la falta de impacto encontrada al examinar la vitamina D2 significa que se necesita urgentemente un estudio más amplio para aclarar las diferencias en los efectos”, añade la profesora coautora del estudio y jefa del Departamento de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Surrey, Susan Lanham-New.

FUENTE: https://www.mundodeportivo.com/vidae/nutricion/20220226/1001756024/vitamina-d2-vitamina-d3-cual-mejor-salud-act-pau.html


lunes, 21 de febrero de 2022

Cuidar y controlar la alimentación nocturna es fundamental y se puede hacer

 

Los atracones nocturnos se producen, en muchas ocasiones, por aburrimiento o cansancio.

Estos son los 10 mejores trucos de los nutricionistas para evitar comer tanto por la noche

Evitar esos atracones que tanto engordan por la noche es posible teniendo en cuenta estos 10 sencillos trucos.

Asaltar la nevera por la noche nunca es un buen plan. Los atracones de comida son todavía más perjudiciales si se realizan cuando ya hemos consumido el total de calorías que aconsejan los expertos, así que estos 10 trucos se antojan imprescindibles para cuidar nuestra salud y también la forma física. De hecho, aunque en España somos muy dados a pegarnos festines, en la cena conviene no ingerir más del 20 o 30% de las calorías diarias, que son generalmente unas 2.000. Así que tendríamos más que cubierto el cupo teniendo en cuenta que después de cenar rara vez realizamos actividad física para quemar los excesos.

Los paseos a la cocina responden, por lo tanto, más a un impulso nervioso que a una sensación de hambre. Lo cierto es que esos asaltos siempre se cobran víctimas muy parecidas: snacks, dulces o bebidas gaseosas. Sin embargo, rara vez volvemos de la nevera a la cama después de habernos zampado una ensalada o una pieza de fruta. Teniendo esto en cuenta, los 10 trucos que vamos a enumerar aquí no solo tienen que ver con la correcta realización de las comidas diarias y alimentos saciantes, sino también con el autocontrol y los cambios de hábitos.

Cinco de estos consejos los vamos a tomar prestados, primeramente, de las recomendaciones que han hecho desde la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos, un organismo consciente de que es necesario reducir estas ingestas nocturnas. Nos instan a reflexionar sobre los motivos que nos llevan a levantarnos en plena noche para vaciar la despensa sin ningún sentido y también, si no llegamos a ser capaces de cambiar ese hábito, a procurar que lo que consumamos no sea tan perjudicial para nuestro organismo.

Planificar las comidas

Hacer un plan semanal de menús es algo mucho más útil de lo que parece. Tener una organización en este aspecto no solamente mejora la calidad de nuestra dieta y nos evita el engorroso asunto de pensar a diario qué hacer de comida, sino que también nos facilita la logística a la hora de ir al supermercado. Conviene pensar cómo podemos mejorar nuestros hábitos en función de los picos de hambre de los que somos conscientes para que las comidas nos aporten energía de manera constante y no nos veamos obligados a picar entre horas.

Más proteínas y fibra

La Academia recomienda el consumo de unos 20 o 25 gramos de proteína en cada comida del día, reduciendo las porciones de carne animal y aumentando las de tipo vegetal. En cuanto a la fibra, una aliada que nos proporciona sensación de saciedad, recomiendan el consumo de unos 25 gramos al día en las mujeres y 38 en los hombres. Entre los alimentos que destacan en este apartado está la crema de cacahuete, las judías pintas, la avena, los cereales de grano completo, las legumbres, las verduras, las frutas, los frutos secos y las semillas.


Dormir lo necesario

Aunque en nuestro país los horarios nocturnos son una auténtica locura y trasnochar está del todo normalizado, un adulto debería dormir entre 7 y 9 horas todas las noches para que el organismo funcione correctamente. De hecho, el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ya advirtió que no dedicar el tiempo necesario al sueño es un factor de riesgo en la enfermedad cardiovascular. Por su parte, la Academia norteamericana también alerta de que provoca alteraciones metabólicas, algunas de ellas relacionadas con la activación de la sensación de hambre.

Apagar las pantallas al comer

La televisión, el ordenador, la tablet o el móvil... Lo cierto es que cada vez miramos menos a los ojos de nuestros compañeros de mesa y mucho más a las pantallas, un error que está saliéndonos caro. De hecho, el presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), Francisco Tinahones, ya había advertido en esta entrevista con EL ESPAÑOL de que "cuando el paciente no se centra en lo que come, termina haciendo un consumo abusivo". Esta máxima también la comparten en la Academia, observando que el cuerpo no es capaz de atender a las señales que le informan de que se está saciando.

Autoconocimiento

Por último, la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos aconseja que mantengamos un diálogo con nuestro cuerpo para preguntarnos si realmente tenemos hambre, si tenemos sed o si estamos cansados, aburridos o tristes. Responder a estas cuestiones nos devolverá una imagen certera de lo que nos ocurre en esos momentos en los que surgen los atracones para que podamos tomar otras alternativas que no pasen por vaciar la nevera. 

Además de estos consejos, podemos aplicar también estos otros:

Cuidar la compra

Una de las máximas más efectivas para evitar los atracones es no tener en casa ningún producto que sea susceptible de ingerir en esos picoteos compulsivos, como puede ser la bollería industrial o los snacks. Si no hay patatas fritas o chocolatinas en la despensa las probabilidades de estos picoteos disminuyen.

Un diario de comidas

Junto a la planificación semanal puede ayudar si dejamos un registro de todo lo que vamos comiendo a diario, especificando las horas, para analizar nuestros picos de ingesta y tratar de corregirlos. Llevar un diario de comidas nos puede ayudar a encontrar patrones que revelen la conexión entre nuestro estado de ánimo y la comida.

Cenar antes y mejor

Si queremos que la cena sea la última comida del día es recomendable que tomemos un porcentaje de proteínas que nos aporten saciedad. Si, por ejemplo, solemos cenar solamente fruta, lo ideal es acompañarla de un yogur desnatado. Además, es positivo adelantar la hora de cenar a una más temprana y fijar un horario para dejar de comer hasta el día siguiente.

Sin alcohol, menos hambre

Otro de los clásicos en algunos hogares es la cerveza o la copa de vino para acabar el día, una costumbre que tampoco nos viene nada bien porque está demostrado que el alcohol abre el apetito y lo hace, casi siempre, apuntando hacia alimentos poco saludables como los snacks.

Agua e infusiones, tus aliadas

Dando por hecho que todas tus necesidades nutricionales ya se han visto cubiertas con las comidas que has realizado, beber agua e infusiones servirán para mantener la hidratación y controlar el ansia por comer.


Aun con todo, si hemos sido incapaces de quitarnos ese dichoso hábito de comer de noche a deshoras, lo mejor es seleccionar bocados saludables y en pequeñas cantidades, como el yogur griego, los frutos secos, la fruta o verduras con hummus, por ejemplo.

FUENTE: https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/20220113/mejores-trucos-nutricionistas-evitar-comer-tanto-noche/633686961_0.html

domingo, 30 de enero de 2022

Atención con los alimentos supuestamente saludables

 


Los cuatro alimentos con fama de saludables que los nutricionistas evitan a toda costa

Algunos alimentos del supermercado que comemos a diario no son tan saludables como pensamos y a la larga pueden causar problemas de salud.


A menudo encontramos que algún alimento de los que tomamos a menudo no es tan sano como pensábamos. Durante años, los productos procesados del supermercado han sido nuestros mejores amigos porque están ricos y, encima, nos ahorran tiempo de cocinar. Por suerte, en los últimos años en España hemos tomado conciencia de que estos alimentos tienen más inconvenientes para nuestra salud que beneficios.

Está claro que una pizza o unas patatas fritas no nos harán encontrarnos mejor, pero hay otros alimentos procesados del supermercado que sí se han vendido durante años como supuestos aliados a la hora de adelgazar o, incluso, mejorar nuestra salud. Es el caso de los palitos de cangrejo o las lonchas de fiambre de pavo: estos dos supuestos alimentos de dieta muchas veces contienen azúcares y un montón de ingredientes de relleno.

Muchos de estos ultraprocesados se encuentran en la dieta diaria de muchas familias en España y, por eso, se consideran alimentos de toda la vidaAdemás, algunos contienen alimentos tan saludables como el pescado o la fruta. Sin embargo, como conjunto son productos que no benefician para nada nuestra salud. Por esta razón, por mucho que estemos encariñados con ellos, podemos encontrar otros mejores para nosotros.

Galletas tipo maría

En los últimos años ha calado el mensaje de que abusar del azúcar tiene serios problemas para nuestra salud, pero a pesar de recortar la ingesta de nuestros productos favoritos, seguimos tomando un montón de ellos sin darnos cuenta. Las galletas nunca son buenas para nuestra salud, pero a veces pensamos que las tipo maría son especiales.

Al fin y al cabo, son las galletas menos recargadas, pero ¡ojo! no caigamos en la trampa: el azúcar es uno de sus ingredientes más abundantes y, además, suelen venir reforzados por jarabes de glucosa o fructosa que también son azúcares. Además, tienen demasiadas calorías incluso para empezar el día: 100 gramos contienen nada menos que 430 kilocalorías.

Yogures con fruta

El yogur natural, el blanco de toda la vida, sí que es un producto saludable: muchos estudios relacionan su consumo habitual con una mejor salud intestinal y cardiovascular. La fruta es, sin duda, un buenísimo ingrediente con el cual combinarlo porque añade fibra y vitaminas. Ahora bien, la fruta debemos añadirla nosotros, porque los yogures con trozos no son saludables.

Además de estos saludables vegetales, la industria alimentaria añade un montón de ingredientes que hacen que el yogur deje de ser saludable. Entre los más conocidos está el azúcar, que aporta dulzor a la receta, y los almidones, que sirven para darle más textura, pero se convierten rápidamente en azúcar en nuestro organismo.

Pan blanco

Una de las asignaturas pendientes de los españoles en cuanto a la nutrición es pasarnos al pan integral. Utilizamos pan blanco en el desayuno, en la comida, en la merienda y en la cena y, pese a ello, no se trata de un alimento indispensable. Los panes de harinas refinadas se convierten en azúcar rápidamente después de comerlos.

Por esta razón, tienen un alto índice glucémico y, por tanto, se relacionan con una mayor ganancia de peso y riesgo de generar resistencia a la insulina. El pan integral es aquel que se elabora con harinas que conservan el salvado. Este ingrediente añade fibra al alimento y reduce su índice glucémico, pero además aporta más minerales.

Palitos de merluza

Para los niños que no comen pescado y, sobre todo, para los padres hartos de intentarlo, se inventaron los palitos empanados de merluza congelados. Estos pedazos de pescado se pueden preparar de una manera muy rápida: se llena una sartén de aceite caliente y, todavía congelados, se sumergen en ella. Si queremos quitarle grasas de la cocción, se pueden hacer al horno.

Sin embargo, el palito de merluza sigue siendo poco recomendable porque es un ultraprocesado. Aunque quitemos el aceite de la cocción de los palitos de merluza, sólo el 55% de estos es pescado. El resto son harinas refinadas, aceites vegetales, almidones e, incluso, azúcares ocultos, como es el caso de la dextrosa de maíz.

FUENTE: https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/20220112/alimentos-fama-saludables-nutricionistas-evitan-toda-costa/641686240_0.html

domingo, 23 de enero de 2022

Antioxidantes y Omega-3: una auténtica fuente de salud

 

Éste es el 'superalimento' más desconocido: llena tu dieta de antioxidantes y omega-3

Una dieta equilibrada y aumentada con las proteínas y aminoácidos adecuados ayuda a tener un sistema inmune fuerte.


En el año 2050 la población mundial superará los 9.000 millones de habitantes y exigirá un 60 % más de alimentos. Poder cubrir esa demanda será clave en los próximos años. Por ello, se impone el desarrollo de fuentes de alimentos saludables, que no dañen el medio ambiente.

Actualmente el consumo de alimentos ultraprocesados está muy extendido. Son productos baratos que casi no contienen nada del alimento original. Su elevado consumo tiene efectos perjudiciales en la salud humana y del planeta. Vienen preparados para consumir directamente del envase.

Entre sus ingredientes encontramos sustancias poco comunes en nuestras cocinas y en los supermercados (conservantes o aditivos que hacen más apetecible el producto final).

Además, tienen mucha grasa, azúcar y sal, y poca fibra o proteína. Se consideran alimentos poco saludables. Por ejemplo: aperitivos, cereales de desayuno y bollería, embutidos y pizzas. Su elevada ingesta está vinculada al aumento de pacientes con enfermedades asociadas al envejecimiento (cáncer, enfermedades cardiovasculares y obesidad).

La fabricación y el envasado de estos productos consumen mucha agua y energía. Esto se suma a la emisión de gases responsables del cambio climático. La industria ganadera también se encuentra entre las más contaminantes.

La Organización de las Naciones Unidas indica que restringir el consumo de carne contribuiría a disminuir el cambio climático. También puede contribuir a rebajar el consumo de alimentos procesados. De esta forma, se pretende evitar su impacto negativo en la salud y en el medio ambiente.

Las microalgas pueden ser la alternativa

El estudio de las algas ha despertado gran interés en las últimas décadas. Estos organismos vegetales pueden adaptarse a los cambios en su entorno. Como no pueden huir se defienden de estos cambios fabricando compuestos químicos. Por ejemplo, cuando se acercan insectos pueden producir sustancias tóxicas que los envenenan o ahuyentan.

Es posible aprovechar esa adaptación a los cambios a través de la biotecnología. Se puede obligar a esos organismos a producir compuestos de interés. Por ejemplo, las microalgas pueden acumular aminoácidos o antioxidantes si les aportamos algún nutriente.

Las microalgas son las algas más pequeñas, formadas por una única célula. Su cultivo y producción tienen ventajas por su bajo coste y porque no dañan el medio ambiente. Constituyen una fuente de antioxidantes, proteínas y ácidos grasos saludables. Estas sustancias son muy valoradas en la industria cosméticafarmacéuticaalimentaria y en acuicultura.

Alimentos funcionales con microalgas

Actualmente existe un gran interés en mejorar los alimentos usando sustancias naturales. De este modo se han modificado el sabor, el aspecto, la textura y las propiedades nutricionales de algunos alimentos.

Las primeras investigaciones de alimentos con microalgas surgieron en los años 50. Su interés residía principalmente en su contenido en proteínas. Con el tiempo se ha descubierto que poseen muchos otros compuestos beneficiosos para la dieta. Muchos estudios publicados en revistas científicas relacionan el consumo de alimentos ricos en antioxidantes con la prevención de enfermedades y reducción de mortalidad.

La adición de microalgas a algunos alimentos ha aumentado sus propiedades antioxidantes. Por ejemplo, la adición de una microalga (entre 0,5 y 2,0 % en masa) a sopa de brócoli aumentó la proporción de compuestos con actividad antioxidante.

Se observó un efecto similar en experimentos realizados con galletas. Este producto tiene bajo valor nutricional normalmente. Sin embargo, resultaron más nutritivas y con capacidad antioxidante. Además, la adición de pequeñas cantidades de microalgas (entre un 2 y un 5 %) a la masa de galletas aumentó la fibra y las proteínas.

Las microalgas también contienen más proteínas que muchos alimentos comunes en la dieta. Esas proteínas tienen altos porcentajes de aminoácidos esenciales. Estos son los que deben ser ingeridos porque el cuerpo humano no es capaz de fabricarlos.

Una dieta equilibrada con los aminoácidos adecuados ayuda a tener un sistema inmune fuerte. La adición de microalgas a ciertos alimentos ha aumentado su porcentaje de proteína o aminoácidos.

Para mejorar unos aperitivos, se les añadió pequeñas cantidades (hasta un 2,6 % en peso) de microalgas. Su cantidad de proteínas aumentó un 22,6 %, de lípidos un 28,1 % y de minerales un 46,4 %. Sin embargo su textura y su color no cambiaron, por lo que seguían siendo atractivos para el consumidor.

Lo mismo ocurrió con el pan sin gluten. A 100 gramos de harina se añadieron entre 1 y 3 gramos de dos especies distintas de microalgas. El pan resultante tenía más proteínas, hierro, calcio y ácidos grasos omega 3 y omega 6.

Carne de microalgas

En relación con la carne, el consumo semanal de dos porciones de carne roja o procesada se asocia con un mayor riesgo de muerte por enfermedades asociadas al envejecimiento.

Las proteínas de microalgas son adecuadas para la preparación de productos cárnicos saludables. Unas empanadas de carne a las que se añadió microalgas sufrieron un incremento de los aminoácidos.

Un reto futuro pasa por elaborar análogos de carne basados en microalgas. Los análogos de carne son productos que imitan a la carne, pero sin ser carne. Tienen mayores beneficios para la salud porque no contienen proteína animal. Se podrían utilizar en la alimentación de humanos y de animales de granja.

Los consumidores son cada vez más conscientes de que una dieta poco saludable aumenta el riesgo de enfermedad y mortalidad. La prevención es la vía para evitar las enfermedades asociadas al envejecimiento. Esta prevención consiste en el consumo de una dieta equilibrada rica en antioxidantes naturales.

Las microalgas pueden jugar un papel muy importante en la mejora de la nutrición y de la salud en el futuro. De hecho, se consideran el alimento del futuro por sus compuestos con múltiples funciones y sus bajos costes de producción.

Paula Santiago Díaz es personal investigador en formación en el programa de doctorado de Oceanografía y Cambio Global, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Milagros Ángeles Rico Santos es profesora titular, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

** Este artículo se publicó orginalmente en The Conversation.

FUENTE: https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/20211215/superalimento-desconocido-llena-dieta-antioxidantes-omega-3/634936664_0.html