jueves, 16 de junio de 2022

La genética: componente básico para entender la obesidad

 

¿Existe un componente genético en la obesidad?

lunes, 23 de mayo de 2022

Maneras sencillas para aliviar hinchazones y gases

 ¿Quieres aliviar los gases y la hinchazón abdominal? 5 remedios caseros para lograrlo



5 remedios caseros para aliviar los gases y la hinchazón abdominal

 

El adulto promedio expulsa gases entre 13 y 21 veces al día. Las flatulencias son una parte normal del proceso de digestión. Pero si se acumula gas en tus intestinos y no puedes expulsarlo, podrías comenzar a sentir dolor e incomodidad.

De hecho, es esencial que se libere el gas producido por el cuerpo. Si no es así, puede acumularse y volverse muy incómodo.

El dolor por gases, la hinchazón y la frecuencia de flatos pueden verse alterados por cualquier cosa que provoque diarrea o estreñimiento. Los gases también pueden ser causados por:

  •  Digestión básica: se crea gas cuando las bacterias que viven en el intestino grueso descomponen ciertos alimentos. Los carbohidratos, en particular, tardan más en descomponerse y pueden llegar al intestino grueso sin digerirse por completo. Estos alimentos parcialmente digeridos se asientan en el intestino grueso y pasan por un proceso de fermentación que produce burbujas de aire, que salen como gas.

  •  Intolerancia a ciertos alimentos: También puede tener más problemas con los gases si tiene algún tipo de intolerancia a los alimentos. Un buen ejemplo de esto es cuando las personas tienen intolerancia a la lactosa. Parte del azúcar de la leche no se absorbe por completo, por lo que las bacterias lo utilizan felizmente para producir gas.

  •  Tragar aire mientras comes o bebes: El gas también puede entrar en su tracto digestivo cuando traga aire mientras come y bebe. Puede tragar incluso más aire de lo normal mientras masca chicle, bebe bebidas carbonatadas como refrescos o fuma.

  • Comer en exceso

  • Mascar chicle

  • Fumar tabaco

  • Muchas personas pueden sentir que tienen gases inusuales, pero probablemente se deba a que son más conscientes de sus flatulencias que de los demás.
  • Remedios caseros para aliviar los gases y la hinchazón abdominal

    Para aquellos que sienten que tienen exceso de gases, existen algunas técnicas caseras para reducir las flatulencias:

    1. Toma probióticos

    Los probióticos pueden ayudar a reducir los gases y aliviar las molestias estomacales causadas por el exceso de gases. Aunque no todos los probióticos son iguales.

    Hay tantos tipos diferentes de probióticos que puede ser difícil identificar el producto adecuado para la persona adecuada. Sin embargo, la investigación indica que la cepa Bifidobacterium podría ser útil.

    2. Bebe té o infusiones de hierbas

    Beber una taza de té caliente de estas hierbas puede ayudar a aliviar el dolor de estómago relacionado con los gases:

    3. Prueba con semillas de hinojo

    Las hojas, el bulbo y las semillas de hinojo se utilizan en todo el mundo para una serie de dolencias, como flatulencia, dolor de estómago y distensión abdominal. De hecho, en India, las semillas de hinojo a menudo se ofrecen después de las comidas para ayudar a la digestión.

    Según un estudio, el hinojo tiene propiedades antiespasmódicas y puede ayudar a aliviar el dolor de estómago y los calambres.

    Las semillas de hinojo también son ricas en fibra, lo que puede fomentar movimientos intestinales saludables y, por lo tanto, aliviar el gas atrapado.

    Intenta comer una cucharadita de semillas de hinojo o prepar un té remojando las semillas en agua hirviendo.

    4. Masajea tu barriga

    Darle un masaje suave a tu estómago podría aliviar la incomodidad al relajar los músculos del estómago y ayudar a que las heces y los gases se muevan a través del sistema digestivo.


  • Acostado boca arriba, mueve las yemas de los dedos en un movimiento circular, masajeando el área abdominal en el sentido de las agujas del reloj.

    5. Haz un poco de actividad física

    El ejercicio puede ayudar a liberar los gases atrapados y el dolor causado por los gases. Aunque en ese momento puede ser bastante incómodo, trata de caminar después de las comidas como una forma de evitar los gases. Si tienes dolor por gases, busca saltar la cuerda, correr o caminar para ayudarte a expulsarlo.

    ¿Cuándo preocuparse?

    En la mayoría de las situaciones, los gases y las molestias abdominales ocasionales no requieren atención médica. Los productos de venta libre, o una autoevaluación de hábitos y cambios en los comportamientos alimentarios pueden ayudar a remediar la situación. Sin embargo, debe buscar atención médica cuando hay un aumento en la frecuencia, ubicación o gravedad de los síntomas, o si se acompañan de pérdida de peso, diarrea, vómitos o acidez estomacal.

  • FUENTE: https://www.mundodeportivo.com/vidae/salud/20220518/1001806769/remedios-caseros-aliviar-gases-hinchazon-abdominal.html#foto-2

miércoles, 18 de mayo de 2022

La ansiedad por comer se puede tratar para erradicarla de nuestra vida

 

¿Tienes ansiedad por comer? Sigue estos consejos básicos para superarla




Sentimientos como la ansiedad, los nervios, el agobio o incluso el aburrimiento pueden llevar a una persona a comer sin realmente tener hambre, no se trata de una necesidad física sino psicológica. Así, el hambre y las emociones están estrechamente ligados, es lo que se conoce como hambre emocional que, según el Instituto Europeo de Nutrición y Salud, es un trastorno alimentario que provoca comer al confundir los sentimientos con el hambre sin ser conscientes de ello. Se caracteriza por sentir una gran necesidad de comer de forma compulsiva sin tener apetito real, pero se utiliza como un anestésico de los sentimientos para gestionar las emociones negativas. 

Además, normalmente se ingieren alimentos con un bajo nivel nutritivo y con muchas grasas, calorías y azúcares, lo que puede provocar no solo un aumento de peso, sino también problemas de salud como el sobrepeso, que puede ser el origen de enfermedades cardiovasculares o problemas estomacales.

Esto también se puede producir cuando una persona empieza una dieta para adelgazar, durante la cual el cuerpo percibe menos suministro calórico y reacciona segregando una mayor cantidad de la hormona del hambre para que se ingieran más calorías.

Causas de la ansiedad por comer


El Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP) señala las principales causas que pueden llevar a una persona a tener ansiedad por comer: 

• Baja autoestima
• Mala gestión de las emociones
• Exceso de autocontrol
• Entender la comida como exclusiva fuente de placer


¿Cómo controlar la ansiedad por comer?

  •  Aprender a gestionar las emociones: en primer lugar, es importante ser consciente de la causa que puede producir esta ansiedad para poder encontrar la solución. Las emociones negativas no se deben reprimir sino detectarlas e intentarlas cambiar o mejorar.
  •  Beber mucho líquido: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda beber un mínimo de 1,5-2 litros de agua al día, lo cual es imprescindible para una buena salud y, en este caso, también es una buena forma de engañar el hambre. Se puede tomar en forma de agua o de infusiones.


  • Evitar el café y el azúcar refinado: son dos alimentos que excitan el cerebro y aumentan los nervios, lo cual se convierte en más ansiedad. En lugar de azúcar se puede optar por la estevia, un endulzante natural sin calorías y que no aumenta la ansiedad.
  •  Realizar ejercicio físico: la práctica de deporte es básica en la vida de cualquier persona. Aumenta los niveles de dopamina, neurotransmisor vinculado al placer, esencial para regular el estado de ánimo, y relaja la tensión acumulada.
  •  Dormir bien: Tal como indica la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), dormir menos de 7 horas aumenta las hormonas que estimulan el apetito.


  • Buscar ayuda de un profesional: es esencial contactar con un profesional si se lleva tiempo conviviendo con problemas con la comida. Si esto influye negativamente en la calidad de vida se debe acudir a un especialista para que encuentre el mejor tratamiento. Asimismo, es muy recomendable consultar con un nutricionista cuál es la mejor dieta, quien la adaptará para cada caso concreto.
  •  Comer muchas veces al día: esto evita los picos de hambre y mantiene el metabolismo activo, eso sí, siempre deberán ser alimentos saludables.
  •  Tomar alimentos contra la ansiedad: los lácteos, el plátano, la piña o los frutos secos son alimentos saciantes que, además, promueven la sensación de bienestar.
  • FUENTE: https://www.mundodeportivo.com/vidae/nutricion/20220513/1001804090/ansiedad-comer-consejos-superarla.html#foto-1

lunes, 9 de mayo de 2022

Evitemos que nuestro cuerpo se hinche

 

Descubre los alimentos que más hinchan tu cuerpo: no querrás seguir comiéndolos



La comida ultraprocesada, las patatas fritas... son algunos de los alimentos que más inflaman el organismo

 

Cada alimento tiene sus propiedades y sus características, que lo vuelven beneficioso o perjudicial para nuestra salud. Hay de todo, pero hay que vigilar mucho con aquellos que son dañinos para nuestro organismo. Hay una serie de alimentos que inciden gravemente sobre la inflamación de nuestro cuerpo, atrayendo de esta forma la aparición de ciertas enfermedades, como aquellas de carácter cardiovascular, como puede ser un infarto, de sobrepeso, u oncológico, entre otros.

Sin ir más lejos, una investigación de Harvard llegó a la conclusión de que las personas que comían alimentos "proinflamatorios" tenían un 44% más de probabilidades de desarrollar un cáncer de colon en comparación a las personas que no incluían este tipo de alimentos en la dieta diaria.

Toma nota de cuáles son los alimentos que más influyen en la inflamación del organismo: 

  • Los ultraprocesados: son aquellos alimentos que tienen un preparación industrial detrás. No son nada saludables debido a que la mayoría de sus materias primas están refinadas y contienen una larga lista de aditivos, como conservantes, edulcorantes, potenciadores de sabor... con el objetivo de mejorar su sabor y/o que dure más sin que se ponga malo. El problema es que un porcentaje muy elevado de lo que encontramos en el supermercado son ultraprocesados. Muchos de estos alimentos tienen como base ingredientes saludables, pero que pasan por todo un proceso que disminuye su calidad. Por ejemplo, un puré del supermercado. Está hecho a base de verduras, que son alimentos naturales y saludables por sí solos, pero que en el momento de cocinarlos y pasarlos por todos los procesos industriales, pierden su calidad. Por lo tanto, incluir muchos ultraprocesados en la dieta puede dañar gravemente los tejidos intestinales. 
  • Patatas fritas: es otro de los alimentos prohibitivos, sobre todo por la forma en la que se cocina: al freírse con aceite, absorbe mucha cantidad de óleo y pasa a aumentar exponencialmente las grasas. Una de las formas de hacerlas más saludables es cortarlas nosotros mismos y hacerlas al horno o en la freidora de aire. De esta forma, las patatas no estarán ultraprocesadas como puede ocurrir con las que compramos de bolsa en el supermercado, y tampoco tendrán tantas grasas debido al aceite. 
  • La carne roja: es otro de los alimentos que más alertas ha recibido por parte de las autoridades sanitarias. Numerosos son los estudios que alertan de que su consumo es malo para la salud cardiovascular, y también se ha relacionado el abuso de su ingesta con el cáncer. La carne roja es rica en grasas saturadas, por lo que es conveniente comerla en su justa medida. ¿De vez en cuando? Sí. ¿Semanalmente? Olvídate. 
  • El pan blanco: el pan es uno de los alimentos más comunes de la dieta española. No hay comida a la que no se añada como mínimo una rebanada de pan. Sin embargo, el pan blanco está elaborado con harina refinada, por lo que amenta rápidamente los niveles de azúcar en sangre y deja de ser del todo saludable. En caso de coger pan, lo mejor es comprar el integral, ya que sus propiedades permiten que el azúcar se procese más lentamente en el organismo y que no alcance picos que después dejan sin energía al cabo del rato.  
  • FUENTE: https://www.mundodeportivo.com/vidae/nutricion/20220501/1001796574/descubre-alimentos-hinchan-cuerpo-comer-act-pau.html

lunes, 25 de abril de 2022

Aclaraciones fundamentales sobre el colesterol

 

MÁS DE 200, ¿MAL?: IDEAS ANTICUADAS SOBRE EL COLESTEROL Y LA COMIDA

¿Crees que si tu colesterol en sangre sube de 200 mg/dl tienes automáticamente un problema? ¿Que los lácteos lo agravarán? ¿Que el Danacol o similares te ayudarán? Necesitas leer urgentemente este artículo.



Todos hemos nacido bajo el estigma del colesterol. Tú también: desde el mismo momento de tu alumbramiento el colesterol en los alimentos y la colesterolemia -cantidad de colesterol circulante en sangre- ha marcado, y posiblemente lo seguirá haciendo en base al actual conocimiento y contexto, tu pronóstico de salud. A tus padres también les pasó, con tus hijos lo mismo y, posiblemente -mucho tendrían que cambiar las cosas- también sucederá con tus nietos.

El colesterol, aun siendo incomprendido en buena medida, sigue ejerciendo un papel de nefasto heraldo dietético. Sus poderes son inauditos: tiene la capacidad de promover la creación de ciertos alimentos funcionales, de condicionar la publicidad alimentaria, las guías de alimentación y, por todo ello, influir sobre nuestro destino alimentario, muy posiblemente en el farmacológico y por supuesto en el pronóstico de salud. Ríete tú del azúcar o del aceite de palma.

La historia del colesterol es de todo menos breve y aburrida. Para seguirla, es preciso remontarse dos siglos atrás -que se dice pronto- y observar sus hitos enclavados en lugares tan dispares como la Rusia zarista, el Japón de la posguerra o los Estados Unidos de América (sin olvidar su protagonismo como germen dietético-mediterráneo). En este escenario no es de extrañar que tomando como epicentro el colesterol, las investigaciones sobre los efectos de los lípidos en sangre y sus enfermedades hayan sido las protagonistas de al menos 11 Premios Nobel.

Además, el tratamiento farmacológico de la hipercolesterolemia también ha sido -y sigue siendo- motivo de enconados enfrentamientos, entre ellos, uno de los más notables, el protagonizado por dos de las más relevantes publicaciones médicas: British Medical Journal y The Lancet, así que no creo que nadie pueda culparte si, de forma argumentada, tienes una opinión distinta de la de tu médico. Pero, por si necesitas datos, te ofrecemos un breve recorrido para conocer las fechas y avances claves en su historia y, sin desprendernos de la imprescindible duda, adentrarnos en lo que sabe y no la ciencia a día de hoy sobre cuestiones que, como ves, siguen siendo motivo de debate científico al más alto nivel. Pero antes conozcamos, aunque sea por encima, al protagonista de hoy.

Retrato robot del colesterol

Desde un punto de vista estrictamente químico, el colesterol es una molécula que pertenece a la familia de los esteroles. Se encuentra de forma exclusiva en los tejidos y en el plasma sanguíneo de los animales vertebrados y, en su justa medida, es indispensable para el normal mantenimiento de la salud. A pesar de ello no se considera un “nutriente esencial” ya que, en condiciones normales, cada organismo es capaz de generar todo el colesterol que precisa. Así, la mayor concentración de colesterol se halla en el hígado, la médula espinal y el cerebro.

En unas ricas lentejas sí que hay muchos nutrientes esenciales. 


En cuanto a sus funciones, forma parte de la membrana de todas nuestras células a las que proporciona estabilidad. Además, es el principal precursor en la síntesis endógena de vitamina D, de la bilis -implicada en la digestión de las grasas de la dieta-, de varias hormonas esteroideas -cortisol, cortisona y aldosterona- y de las hormonas sexuales progesterona, estrógeno y testosterona. También desempeña un papel importante en las sinapsis cerebrales e incluso en el normal funcionamiento del sistema inmune. Por último, y en su faceta más negativa, el colesterol puede formar depósitos en las paredes de nuestras arterias bajo ciertas condiciones relacionadas con las partículas que lo transportan (lo que puede desembocar en la conocida aterosclerosis o arteriosclerosis). Esto implica un importante factor de riesgo para diversas enfermedades cardiovasculares, incluida la coronaria.

Un poco de contexto

En los años cincuenta se hicieron reveladores estudios epidemiológicos “lipo-céntricos” es decir, para observar el papel de la dieta -concretamente de las grasas- en la concentración de lípidos en sangre y más aun, en su valor para predecir la aterosclerosis y, por tanto el riesgo cardiovascular. Uno de los más conocidos fue el famoso Estudio de los 7 países con el que Ancel Keys saltó a la fama y dio pie a la dieta mediterránea. También el NHI comenzó el Estudio Framingham del Corazón que sigue en desarrollo a día de hoy y ha generado más de 3.000 publicaciones científicas.

En 1964, Konrad Bloch describe el mecanismo y la regulación del metabolismo del colesterol y los ácidos grasos, un trabajo por el que recibió el Premio Nobel de medicina. Tres años después Donald Fredrickson descubrió que no todas las lipoproteínas eran iguales para todo el mundo y abrió la posibilidad de que la genética desempeñara un papel importante en los pronósticos de salud cardiovascular.

Ya en 1973, Arno Motulsky y Joseph Goldstein sentaron las bases para la primera clasificación genética de las hiperlipidemias (lípidos altos en la sangre), y tres años después Akira Endo descubrió las primeras estatinas, sustancias que se han erigido como protagonistas en el tratamiento fármacológico de primera línea durante muchos años en la lucha contra la hipercolesterolemia y la aterosclerosis (la primera quedó aprobada para su uso comercial en 1987 en Estados Unidos). Desde entonces se han realizado múltiples avances en la comprensión de la aterosclerosis, desde el papel de la genética y el de la dieta, al del resto de factores implicados como tabaquismo o ejercicio, sin olvidar por supuesto los avances en el terreno farmacológico.

A pesar de las dudas que aún existen, esto está claro

La mayor parte del colesterol que circula por la sangre -el valor de la colesterolemia- proviene de la síntesis endógena del mismo (del 80 a 90%); y el resto proviene del colesterol que ingresamos con los alimentos (del 10 al 20%). En general, tienen más impacto en el riesgo cardiovascular ciertas grasas saturadas y las grasas trans que el propio colesterol presente en los alimentos.

La conocida como hipercolesterolemia familiar es una enfermedad genética y por tanto sujeta a las leyes de la herencia que cursa con niveles especialmente altos de colesterol. Con frecuencia se debe a que el colesterol no se elimina de forma adecuada en el hígado por una escasez de receptores (en concreto receptores LDL). En más de la mitad de estos pacientes la enfermedad cardiovascular se manifiesta antes de los 55 años de edad.

La cifra del colesterol total en sangre, ese valor que se ha empleado durante mucho tiempo en consulta -y se sigue empleando, así como en muchos anuncios de Danacol para anunciarte el advenimiento del Armagedón cuando está por encima de 200 mg/dl- tiene una importancia que oscila entre nula y muy relativa. Dicho en corto: no le hagas ni caso; y si se lo haces, ponlo en relación con otras variables.

El estigma de los lácteos

Los lácteos merecen una consideración aparte. Ante el fatídico diagnóstico sobre la colesterolemia -aunque lo que debiera ser "fatídico", llegado el caso, es el riesgo cardiovascular- a muchas personas les da la tarantela con la leche y los lácteos, dándole mucha más importancia que la que merecen. Porque la supuesta necesidad de consumir cierta cantidad de leche al día es un mensaje bastante viejuno: ya no tenemos, afortunadamente, la imperiosa necesidad de tomar leche.


A veces el problema de la leche es lo de menos.

En ocasiones los lácteos o la leche como tal no son el problema, sino sus acompañantes clásicos. Piensa si no en compañeros clásicos de la leche, cacaos solubles con un 70 a 75% de azúcar, cereales “de desayuno” -esa mezcla de chuchería y cereal-, bollería, galletería, etcétera. A ver si por elegir ahora la leche desnatada vamos a pensar que nos podemos meter las magdalenas dobladas. Si al final tomas leche -en consonancia con la práctica totalidad de las más actuales guías-, lo suyo es que la elijas desnatada y tengas en cuenta que las últimas perspectivas al respecto del interés de los lácteos en la salud apuntan más hacia los beneficios de las leches fermentadas, es decir, yogures y similares (en su versión básica) antes que al consumo de leche como tal.

El médico -actualizado- manda

ES EL MERCADO, AMIGO

Recuerda ponerte en mano de un buen médico: será él quien decida si deberías usar alguna ayuda farmacológica. Y lo hará en base a la necesidad, y no siguiendo ciertas modas muy en alza en los últimos 30 años. A fin de cuentas es necesario valorar el mensaje que traslada el documental Colesterol, el gran engaño, en base al uso de esas ayudas farmacológicas.

Los esteroles vegetales (o fitoesteroles) ya sea que los encontremos en complementos alimenticios o en “alimentos funcionales” consiguen reducir la cifra del colesterol total, pero como ya se ha dicho, esto es algo que apenas incide en el riesgo cardiovascular. De hecho, son diversos los estudios que ponen de relieve que no hay pruebas de que los esteroles vegetales funcionen para algo positivo, y que además hay ciertas sospechas de que puedan comportar ciertos riesgos: lo diga Vicente del BosqueCarlos Sobera o El Tricicle.

Si algo tenemos claro es que el riesgo cardiovascular depende de muchos otros factores con mucho mayor peso que la cifra del colesterol total. Uno de esos elementos es la cantidad y tipo de las lipoproteínas LDL. Estos datos los ha de interpretar tu médico; a poder ser uno actualizado con software de este siglo: será él quien decida si es necesario hacer una analítica más detallada para conocer la naturaleza de esas partículas.

Eso es lo que verdaderamente te dará una idea del riesgo cardiovascular: seguir fijándose en “tu colesterol” y nada más que en eso, es volver a hace más de 70 años y hacer el caldo gordo a los vendedores de alimentos funcionales que no funcionan.

Seguro que te pitan los oídos si recuerdo, por enésima vez, las recomendaciones dietéticas al respecto de la prevención de la enfermedad cardiovascular en base a la prevención la aterosclerosis (formación de placas de ateroma). En esencia son las mismas que para las prevención del cáncer o de la diabetes. Quédate con los siguientes mensajes:

  • El enfoque debe basarse en alimentos y patrones dietéticos saludables, no en nutrientes individuales.
  • Una buena toma de decisiones consiste en cambiar hacia una dieta basada en vegetales, mientras se evitan los alimentos ultraprocesados especialmente densos en energía, ricos en sal, azúcar, grasas saturadas y trans.
  • Los componentes clave de una dieta saludable son: frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales, pescado, productos lácteos bajos en grasa y aceites vegetales.
  • Recuerda que, además de las cuestiones estrictamente dietéticas, la inactividad física y ciertos hábitos tóxicos como el tabaquismo y el consumo de alcohol también van a incidir de forma muy negativa en el riesgo cardiovascular.
  • Además de ellos existen otros factores no modificables como la edad y la genética que también tienen su efecto sobre este riesgo.

CRONOLOGÍA TEMPRANA DEL COLESTEROL

  • 1758 (aproximadamente) Francois Poulletier de La Salle identifica una sustancia cristalina (el colesterol) en los cálculos biliares.
  • 1815, Michel Eugene Chevreul redescubre y purifica esa sustancia y le pone nombre: “colesterina”.
  • 1833, Félix-Henri Boudet descubre el colesterol presente en la sangre.
  • 1856, Rudolf Virchow describe por vez primera la placa aterosclerótica como una lesión propia de la aterosclerosis, aunque en ese momento no se vinculó con el colesterol ni con los factores dietéticos sino exclusivamente con el envejecimiento.
  • 1910, Adolf Windaus informa que en las placas de las aortas de pacientes con aterosclerosis hay 20 veces más colesterol que en las aortas normales (en 1928 recibió el Nobel de química por su trabajo sobre el colesterol como precursor de la vitamina D).
  • 1913, Nikolai Anichkov, un medico militar ruso, realiza un experimento con conejos a los que induce un estado aterosclerótico al alimentarlos solo con colesterol. Un experimento poco tenido en cuenta en la época: sus opositores argumentaron que no era normal alimentar solo con colesterol a animales estrictamente vegetarianos y que así podría salir “cualquier cosa”.
  • 1922, Cornelis de Langen observó que los indígenas de Indonesia tenían cifras de colesterol sanguíneo muy por debajo que las de los colonos holandeses y llevó a cabo el que probablemente sea el primer estudio controlado del efecto de la dieta sobre el colesterol en humanos. Para ello sometió a una “dieta holandesa” -rica en huevos y carne- durante tres meses a los indígenas y observó en estos una subida media del 27% en el colesterol sanguíneo.
  • 1929, Michel Macheboeuf da un giro importante a la investigación lipídica identificando las proteínas transportadoras de lípidos o lipoproteínas (al principio solo la de densidad alta o HDL por sus siglas en inglés, también conocida hoy en día como “colesterol bueno”).
  • 1948, en Estados Unidos nace el Instituto Nacional de la Salud (NHI) importante organismo que siempre ha marcado tendencias en las directrices al respecto de la salud cardiovascular y, por supuesto, sobre los lípidos.
  • 1949, John Gofman, gracias al uso de la ultracentrífuga (invento del Premio Nobel Theodor Svedberg) reveló “la identidad” de la mayor parte de las lipoproteínas, entre ellas las de baja densidad o LDL por sus siglas en inglés (también conocida hoy en día como “colesterol malo”). Gofman introdujo el “índice aterogénico”, poniendo en relación la cantidad de diferentes lipoproteínas con el riesgo de enfermedad arterial coronaria.

FUENTE: https://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2022/03/10/articulo/1646912887_859947.html