¿Qué impacto tienen los kilos de más en tus relaciones sexuales?
El exceso de peso repercute en múltiples aspectos que afectan al deseo y al placer
El exceso de peso afecta a nuestra vida cotidiana de muchas maneras, también en el aspecto sexual (supawat bursuk / Getty Images/iStockphoto)
Últimamente me estoy dando cuenta que estoy subiendo mucho de peso. Por problemas laborales, sufro de ansiedad y me está generando un malestar muy grande. Lo que más estoy notando son cambios en el sexo. Me han diagnosticado obesidad, ¿cómo me puede estar influyendo? Muchas gracias.
La obesidad es un trastorno que cada vez afecta a más personas en las sociedades occidentales. Atlas
El exceso de peso afecta a nuestra vida de manera importante en diversos aspectos, también en lo sexual. Tiene consecuencias en nuestra salud, como el aumento de los niveles de azúcar y colesterol, las dificultades para respirar, la apnea del sueño o los problemas arteriales, entre otros. Todo ello, sin tener en consideración los problemas emocionales que a menudo lleva consigo, como los relacionados con la pérdida de autoestima.
Consecuencias del exceso de peso
1. Actividad hormonal
Tanto en hombres como en mujeres, la obesidad produce una disminución de los niveles de testosterona, una hormona encargada, entre otras cosas, de regular nuestro deseo sexual. Por lo tanto, con el exceso de peso aparecen problemas de falta de deseo que lógicamente afecta de forma determinante en la vida íntima de la pareja.
2. Circulación sanguínea
En los hombres, el exceso de peso y el sedentarismo conducen a largo plazo a problemas de circulación y condiciones cardíacas que afectan al flujo sanguíneo, haciendo que éste sea más dificultoso y, por tanto, se traduzca en problemas para tener y mantener erecciones. Por tanto, la obesidad aumenta las probabilidades de padecer disfunción eréctil.
En las mujeres, estos problemas de circulación sanguínea afectan al placer sexual, ya que el flujo de sangre que llega al clítoris es menor de lo necesario para poder tener las sensaciones idóneas para disfrutar y quizás para llegar al orgasmo.
3. Reproducción
A nivel reproductivo la obesidad se ha asociado con el aumento de la probabilidad de padecer ovarios poliquísticos, lo que dificulta el embarazo. Y en el caso de los hombres, los espermatozoides son mucho más lentos, aspecto que de nuevo afecta a la reproducción.
4. Actividad sexual
Todos sabemos que la obesidad hace que realizar actividades físicas sea muchas veces extenuante, y no hay que olvidar que el sexo es un completo ejercicio cardiovascular. Por ende, suele ser complicado tener encuentros sexuales largos, pasionales y cómodos, así como es complicado llevar a cabo determinadas posturas que producen más esfuerzo o incomodidad.
Hay estudios que concluyen que, en muchas ocasiones las personas que sufren de sobrepeso tienden a tener una vida sexual rutinaria y poco satisfactoria.
5. Autoestima
Los factores psicológicos y sociales juegan un papel importante en la aceptación del cuerpo de cada uno y, determinan el sentirnos más o menos seguros. La autoestima es una clave fundamental en el desarrollo de la sexualidad.
Hay estudios que aseguran que las personas obesas se sienten más acomplejadas e insatisfechas con su imagen, lo que produce cierta inhibición para mostrarse a nivel sexual y no poder disfrutar al cien por cien de las relaciones.
Algunas mujeres y hombres tienen complejos sexuales derivados de su exceso de peso (belovodchenko / Getty Images/iStockphoto)
Tratamiento y consejos
El único tratamiento posible es ir al médico como primer paso, y buscar una ayuda para controlar el peso, pudiendo así disfrutar de la sexualidad en la máxima expresión. De todas formas, los tratamientos psicológicos pueden ayudar a hacer una aceptación de uno mismo, buscar las prácticas sexuales que se adapten a la obesidad y lograr salir de la rutina y que ambos miembros de la pareja se sientan satisfechos.
Es importante aclarar que obesidad no es lo mismo que sobrepeso. Este último, por sí mismo, no influye en la sexualidad, más allá del problema que presente para la persona su imagen corporal.
Así como la información proporcionada no se presenta en toda persona obesa, simplemente se exponen los casos más comunes y probables, según los estudios realizados.
Hemos llegado al verano y en agosto estaremos unas semanas sin vernos. Dos son las preguntas más habituales cuando llega este momento y vamos a intentar dar respuesta a ellas: ¿sabré manejarme durante este mes? ¿conseguiré bajar peso o al menos no coger?
La respuesta es que con todo lo que llevas trabajado hasta hoy, tienes herramientas suficientes para conseguirlo. Repasemos algunas cosas importantes:
En verano solemos sentirnos alegres, tenemos periodos de descanso, el sol brilla a diario y otra serie de cosas que nos hacen estar, por lo general, bastante alegres. Esto hace que bajemos la guardia en cosas que previamente nos habíamos propuesto cuidar. La solución: estar alerta y prestar atención a cualquier señal que nos indique que nos alejamos de nuestro propósito.
Si surgen imprevistos, algo habitual en esta época (invitaciones imprevistas a comer o cenar, barbacoas, fiestas, etc.), tenemos que tener planes para mantenernos en la línea prevista: conocer los alimentos que mejor te ayudan a conseguir lo que quieres, evitar postres dulces y alcohol, acudir a barbacoas en las que se puedan asar verduras y carnes blancas, preparar cócteles sin alcohol (hielo picado con gaseosa, hojas de menta y rodajas de limón, por ejemplo). La improvisación es nuestra enemiga y la planificación, nuestra aliada.
Si hay días de incumplir los menús, desistir de compensarlo, simplemente retoma las pautas de los menús lo antes posible.
Aprovechar a hacer las comidas y las cenas en ensaladas frescas y coloridas. Utilizar condimentos y hierbas ayuda a disfrutar de la alimentación saludable.
Comer lentamente saboreando los alimentos.
Si vas a salir a comer con más personas, prepara tu plan para pedir la comida y las respuestas que darás ante las posibles preguntas que te pueden hacer. Sé asertiva. Transmitir la idea de cuidar la alimentación resulta bastante efectiva. Si te paras a observar a quienes están contigo, descubrirás conductas que quieres evitar.
Recuerda que llevas un trabajo ya hecho y que los kilos que te has quitado te han costado suficiente esfuerzo como para tomar decisiones adecuadas para impedir recuperar el peso perdido.
Si vas a la playa y sueles tener hambre mientras tomas el sol o disfrutas del baño, puedes llevarte tiras de pepino ya cortadas, son refrescantes y te ayudarán a hidratarte favoreciendo el cuidado de tu piel. Acuérdate de beber agua. También puedes pasar esos momentos de hambre con un buen libro o agradable conversación con alguien. Hacer pasatiempos es un buen remedio para entretener la mente.
Si vas a hacer excesos, que sean con moderación y cuanto menos, mejor.
Para los aperitivos, la mejor opción es la gaseosa con hielo y rodaja de limón, pero recuerda que puedes tomar refrescos sin azúcar (dos al día) y cerveza sin alcohol (dos a la semana).
Ante la tentación de los helados, si los vas a tomar, elige aquellos que tengan un tamaño moderado, sin chocolate. Siempre puedes optar por un café con hielo granizado que te refrescará. En cualquier caso, antes de esto, procura tomar agua.
Recuerda que las raciones de fruta deben ser pequeñas y que excedernos en la cantidad puede dar lugar a aumento de peso.
Es muy buen época para aprovechar a hacer deporte, evitando hacerlo en franjas horarias de más calor (senderismo, natación y deportes de agua, bicicleta o cualquier otro que te haga sentir activa y en forma.
Las propuestas de menú para este mes son dos y se ha de elegir una según las circunstancias de cada persona, evitar mezclar ambas:
1. Hacer programa base hasta que nos volvamos a ver en la primera semana de septiembre.
2. Seguir el siguiente orden de menús:
SEMANA DEL 5 MENÚ VERDE
SEMANA DEL 12 MENÚ NARANJA
MENÚ DEL 19 MENÚ TIERRA
MENÚ DEL 26 MENÚ BLANCO
Toma la decisión ahora, no lo hagas más adelante, esto te obliga a visualizar cómo serán las cosas (previsiblemente) y a acertar con la elección.
En la última semana de agosto estaremos en contacto para retomar las sesiones.
Si
buscamos en el diccionario el significado de la palabra procrastinar,
encontraremos que significa posponer o aplazar tareas, deberes y
responsabilidades por otras actividades que resultan más gratificantes aunque
sean irrelevantes. Es una manera de evitar una situación difícil de afrontar. Y
es que esa situación provoca emociones que no se saben gestionar.
Un
ejemplo de procrastinación es tener que hacer por la tarde la comida del día
siguientepara llevarla al trabajo y
retrasarlo porque en televisión están poniendo tu serie favorita. Cuando te das
cuenta es demasiado tarde para cocinar, así que al día siguiente te vas al
restaurante y te comes una ensalada (por si no lo sabías, las ensaladas no
adelgazan).
En
Linsa-Línea y Salud te facilitamos el trabajo a la hora de modificar los hábitos
alimentarios: menú semanal, lista de la compra… y ahora te proponemos una serie
de pasos a seguir, que con tu esfuerzo, te llevarán a conseguir el peso que deseas.
Tras la
sesión semanal, revisar el menú, leerlo con atención imaginando cómo cocinarás
y quedará emplatado lo que se indique en cada momento.
Revisar
la lista de la compra, cotejar con lo que se tiene en la nevera y señalar
aquello que sea necesario comprar.
Ir a la
compra o hacerla por internet sin falta ese mismo día. Si no se dispone de
tiempo a diario para la compra, es conveniente hacer el esfuerzo de comprar lo
necesario para toda la semana.
Una vez
hecha la compra, con el menú delante, pesar las raciones que se van a consumir,
etiquetarlas y separarlas por orden de consumo, pudiendo congelar las que comerás
más tarde y dejando en el frigorífico las que vayas a consumir en los dos días
siguientes. Ahora ya tienes todo lo necesario para cuidar tu alimentación
durante la semana.
Agendar:
es importante que tengas unos horarios regulares de comidas. Estos deben estar
agendados, es decir, igual que no puedes faltar a una reunión de trabajo, tus
tiempos para comer, salvo excepciones (muy excepcionales, no sirve saltarse la
comida para ir al gimnasio, por ejemplo), deben respetarse y ello incluye el
tiempo de cocinado.
Una vez
que tienes decidido cuándo cocinarás, si te da pereza ponerte a ello, no lo
hagas pero saca los ingredientes que vayas a utilizar y el recipiente que vayas
a usar.
Ahora
que lo tienes todo fuera de la nevera, no vas a dejar que se estropee, mejor
cocinarlo. Coge el menú y hazlo como te indica o como tú imagines que te va a
gustar más, utilizando los ingredientes que se indican y con tu ración de
aceite diaria.
Cocinar
lo más laborioso primero. Suele ser la comida del día siguiente (si te la
llevas al trabajo) lo que puede llevar más tiempo, por lo tanto es lo primero
que se cocina. Posteriormente la cena que vamos a tomar.
Preparar
la mesa con todo lo necesario. Siempre tiene que haber agua y tiene que ser un
lugar agradable o al menos preparado con cuidado y cariño.
Emplatar
con esmero lo que vamos a comer. Con la vista también se come y si lo hacemos
cuidando los detalles, estaremos tratándonos bien.
Sentarnos
a comer siendo la duración mínima de la comida de 20 minutos. Comer despacio,
sin entretenimientos, saboreando y sintiendo cada bocado, dejando el cubierto
en el plato y pensando en masticar bien.
Finalizar
la comida dedicando unos minutos a observar las sensaciones del cuerpo, qué se
siente en el estómago, en la garganta, en la boca, qué sabores has sentido, cuál
ha sido el mejor, y todos aquellos detalles que te hagan sentir que estás
satisfecha.
Ahora
tienes una guía completa para contrarrestar la procrastinación. Si la sigues
fielmente,en pocos días no te hará falta
verla y de manera automática seguirás los pasos, ayudándote a adelgazar casi
sin esfuerzo.